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¿La multiculturalidad, sólo en fiestas y palabras?

La variedad étnica del barrio de Lavapiés lo convierte en uno de los sitios de Madrid en donde más y mejor se percibe el cambio cultural, que a favor o a pesar de muchos, inevitablemente transforma la ciudad.

Uno de los barrios más castizos de la capital ha dejado hace ya tiempo de serlo y no hay mejor prueba que el resultado que tienen encuentros culturales como Bollymadrid, que al realizarse en un barrio como este, parecía no ser Madrid, sino una franja Indoeuropea invadiendo parte de la vieja capital.

El nombre cristiano de Lavapiés ya no corresponde en nada con sus pobladores, por el contrario, niega la realidad de credo que lucha por quedarse como la población extranjera, que a pesar de vivir en el centro neurálgico de la ciudad, aparece en la prensa como abandonada y violenta, como si este espacio no fuera el Madrid del Real Madrid €uropoderoso y suficiente para solventar las carencias y necesidades de sus colonos.

Lavapiés, como un barrio extranjero en su propia casa sabe divertirse y aprovechar festivales de la India, de América y mejor aún de África para olvidar su realidad por unos días. El barrio que duerme poco y fuma hachís, vende otro poco y aprovecha la inversión cultural que se le inyecta en celebraciones para pasar buenos momentos y ratificarse como el lugar más multicultural y bohemio, pero también peligroso y aislado, en donde la policía vuelve en las fiestas, ya no para realizar redadas de extranjeros sin permiso de vida y trabajo, sino para proteger a los turistas locales, y de otros sitios, que asisten a fiestas como estas.

Según datos del Ayuntamiento, 88 nacionalidades conviven entre 32,811 habitantes censados. De estos 22,973 son españoles (13,800 madrileños), 1,044 marroquíes, 3,309 ecuatorianos, 567 colombianos, 435 chinos y 386 proceden de Bangladesh. Sin contar a los estudiantes y a los turistas. Y más serían en las cifras oficiales si contaran a los africanos de todas las nacionalidades que viven sin identidad, sin censo ni padrón. Lo malo, es que ellos y todos los que aquí somos "irregulares" nunca contamos, excepto en las fiestas.

Fuimos 50 mil asistentes según fuentes que publican el resultado de festivales que celebran como cada fiesta la multiculturalidad de España. Mañana volverán los guardianes de la ley a buscar ladronzuelos sin documentos y el Estado volverá a ignorar a los morenos, a los que no logran ver ni de noche ni de día, sólo si venden piratería.

Para bien de todos los nuevos pobladores de la India en Madrid y admiradores de su cultura, Bollymadrid fue motivo de felicidad y esperanza de integración, pues bastó ver las caras de todos en las plazas y puestos instalados que lograron convertir por tres días a este barrio en el más colorido de la capital.

Manuel Díaz, jefe de prensa del evento, explica que BollyMadrid es el único festival en toda España, dedicado por entero a una cultura como la india. Sus protagonistas fueron todos aquellos que bailaron y se deleitaron con un poco de la India en el corazón de Madrid. Así mismo, esta fue una oportunidad para que los restaurantes indios de la zona compartieran a muy buen precio sus manjares gastrónomicos y muchos de ellos pudieran mejorar sus ingresos económicos de este mes.

Fotos: Gabriel Barrios y Mario Peralta